"La aeroespacial es una revolución similar a la de Internet"

Ricardo Beitia
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La bióloga molecular, Sara García, elegida por la Agencia Espacial Europea para ser astronauta en la reserva, asegura que vivimos un "desarrollo tecnológico tan extremo" que nos sitúa "al nivel de la revolución que ha supuesto Internet"

Está previsto que en 2027 la primera mujer y de color ponga el pie en la superficie lunar en las misiones Artemis. "Volveremos a la luna para aprender lecciones y desarrollar la tecnología necesaria para ir más allá".

Así es como inicia la entrevista en el programa Cara a Cara de Navarra Televisión la astronauta, Sara García, también bióloga molecular. Está sobre la mesa que el ser humano llegue a la luna, "pero la idea es no enviar astronautas novatos. Antes tienen que haber realizado alguna misión. De momento irán los de la NASA y luego ya encontraremos los europeos nuestro hueco", asegura.

La astronauta, natural de León, se convertía el pasado mes de septiembre en la primera mujer astronauta española que realiza un entrenamiento inicial en el Centro Europeo de Astronautas de la Agencia Espacial Europea.

La astronauta, Sara García, en el programa Cara a Cara de Navarra TelevisiónLa astronauta, Sara García, en el programa Cara a Cara de Navarra Televisión

Dice que "la idea de volver a la luna tiene que ver con el desarrollo tecnológico que será necesario para que misiones de más larga duración como ir a Marte puedan ser una realidad". Se refiere, por ejemplo, a problemas que "a día de hoy no sabemos cómo se pueden afrontar. Desde la seguridad física y psicológica de los astronautas hasta las bases permanentes que sean un refugio de la radiación y de circunstancias adversas, sistemas de soporte vital que proporcionen el agua, oxígeno o alimento… todos esos problemas aún no están solventados", afirma.

"En el caso de las bases permanentes en la luna hay muchas ideas, algunas muy descabelladas, pero probablemente se acaben ejecutando algunas, como llevar directamente impresoras en 3D que impriman materiales necesarios para hacer bases lunares. También se habla de utilizar el regolito lunar, el polvo que cubre la superficie y prensarlo para generar ladrillos o bloques que sirvan de bases permanentes para proteger de la radiación; sistemas que se lancen y se inflen… Hay bastantes ideas".

García dice que hay muchos actores implicados, desde empresas privadas, gobiernos, agencias espaciales, grupos de investigación o científicos. "Hay mucha colaboración público privada. La pregunta es, ¿cómo se regula todo esto? Desde la explotación de los recursos en la luna hasta quién es dueño de los terrenos. Se trabaja en una ley del espacio a la que hay que dar prioridad máxima especialmente ahora que el sector aeroespacial está viviendo un crecimiento exponencial. Me atrevería a decir que es una revolución como la que vivimos con internet y la legislación todavía no le ha cogido la mano a este desarrollo tecnológico tan extremo que estamos viviendo".

La astronauta, Sara García, en un momento de la entrevista en el programa Cara a Cara de Navarra TelevisiónLa astronauta, Sara García, en un momento de la entrevista en el programa Cara a Cara de Navarra Televisión

VIAJES TURÍSTICOS AL ESPACIO

Se pone mucho el foco en el turismo espacial pero es un porcentaje muy pequeño, asegura García. "La mayoría de las misiones espaciales son de profesionales para hacer ciencia y avanzar en el conocimiento. Las misiones no tripuladas avanzan en ello, como enviar rovers a la luna o a marte, o poner satélites en la baja órbita. El turismo espacial es una pequeña parte de todo esto. De alguna manera las empresas que lo comercializan pueden tener sus intereses así como los turistas que viajan para experimentar la microgravedad, pero esos avances para generar lanzadores o cohetes reutilizables se pueden utilizar en otros sectores de los que se benefician por ejemplo las agencias espaciales.

Dice que el hecho de que una persona emprenda una misión sin retorno es ciencia ficción. "Ninguna agencia espacial promovería a día de hoy un viaje sin retorno. Un viaje a Marte solo de ida nunca ocurriría desde una agencia espacial. De hecho todos los retrasos que está sufriendo el programa Artemis para volver a la luna están relacionados porque no se puede garantizar la seguridad plena de la propia tecnología de los astronautas. A título privado si una empresa quiere hacerlo sería legal, pero tiene que haber una ley del espacio que regule este tipo de iniciativas".

La astronauta, Sara García, en un momento de la entrevista en el programa Cara a Cara de Navarra TelevisiónLa astronauta, Sara García, en un momento de la entrevista en el programa Cara a Cara de Navarra Televisión

"Una misión espacial no se construye de la noche a la mañana. Los astronautas requieren un entrenamiento mínimo de dos años. Pero también depende de construir esa misión, saber qué experimento voy a llevar, qué carga hay que trasladar a la Estación Espacial Internacional a 400 kilómetros de la tierra donde se llevan a cabo todo tipo de experimentos para avanzar en el conocimiento. Ahí es donde yo tendría probablemente una misión de corta duración. Esas oportunidades para ir 15 días las determina la NASA. Si construimos una misión que tenga sentido y traiga un retorno, y que el ministerio de Ciencia y la Agencia Espacial Española la puedan apoyar y financiar, iríamos en una misión y probablemente la llevaría yo".

"No determinaría qué se va a investigar. De entre cientos de proyectos se financian los más sólidos para investigar en 15 días. Los temas deben ser los que tengan sentido para ser estudiados desde la microgravedad del espacio: nuevos materiales, construir e imprimir nuevas aleaciones metálicas, materiales biológicos en 3D, cristalización de proteínas, estudios relacionados con el envejecimiento o cambios en la fisiología del ser humano, por ejemplo. Algo que se pueda estudiar en un laboratorio de la tierra no tiene sentido hacerlo en el espacio".

PREPARACIÓN DE UNA ASTRONAUTA

Sara García sostiene que para ser astronauta se puede estudiar cualquier carrera STEM de Ciencia, Tecnología, Ingeniería o Matemáticas. "También puede ser Medicina o piloto de pruebas. No existe la carrera de astronáutica. Todo lo que vas a tener que aprender para ejecutar una misión espacial te lo van a tener que enseñar. Las agencias buscan capacidades cognitivas, capacidades intelectuales y una evaluación psicológica muy larga que demuestra que tienes capacidades para mantener la calma bajo presión, para trabajar en equipo y una tendencia a resolver problemas para poner la misión por encima de tu vanidad, tu ego y de tus intereses".

En una misión corta de dos semanas no se contempla una "caminata espacial". Es de lo más complejo que ejecuta un astronauta, dice. "Requiere un entrenamiento de años y una preparación de semanas simplemente para poner el traje. Si participase en una misión de 15 días la idea es optimizarlos para llevar a cabo el mayor número posible de experimentos. Gastar más de la mitad de la misión para salir fuera de la nave no tendría mucho sentido. Mi compañero Pablo Álvarez, que en teoría irá 6 meses a la Estación Espacial Internacional, sí que se está preparando y entrenando con el traje. Dicho esto, si yo en un futuro acabo siendo astronauta de carrera acabaría recibiendo ese entrenamiento, también".

Asegura que lo más parecido a las condiciones del espacio están relacionadas con la microgravedad, "que es lo que experimentarás en la Estación Espacial Internacional o la Luna, y la hipergravedad, que lo que experimentarás cuando estás en el cohete y cuando entras en la atmósfera.

La microgravedad se puede entrenar dentro de una piscina para aprender a moverte en un medio fluido. Para experimentar realmente flotar tenemos que utilizar un vuelo parabólico. Aviones que describen una parábola. Cuando el avión está en caída tienes esa sensación de caer y se manifiesta en que flotas, como cuando cae un vagón en una montaña rusa. La hipergravedad, la fuerza que es como si pesaras cinco veces más, se puede simular en una centrifugadora".

Para todo ello, García dice que "hay que mantener un estado físico óptimo para estar entrenada y preparada psicológicamente. Hay que estar preparado para la incertidumbre, para cuando te llamen poder cambiar tu vida de la noche a la mañana. Hay que tener mentalidad flexible, mantener siempre la calma y una actitud positiva para resolver conflictos que puedan surgir".

Por ejemplo, "lo que necesitamos los astronautas de ropa o alimentos lo llevan los planificadores. Con que haya unos auriculares para escuchar música me doy por satisfecha. Y también algo que pueda estar en el espacio para compartirlo después con amigos y familia".

También se refiere a los cambios fisiológicos en el espacio. "Se dan en función del tiempo que estés. En una misión de 15 días no serían tan acusados como los que tendrá Pablo Álvarez en 6 meses de misión. En ese periodo hay una grandísima pérdida ósea, desmineralización de los huesos. Al no estar bajo la fuerza de la gravedad el cuerpo no tiene una resistencia que vencer. Nuestro esqueleto, por soportar el peso, ejerce una fuerza mecánica que permite que los huesos se renueven. Si quitamos ese estímulo eso ya no ocurre y el hueso pierde material. Lo mismo ocurre con los músculos, especialmente del tren inferior del cuerpo. El propio corazón tiende a atrofiarse. Las contramedidas que se aplican en el espacio son dos horas de ejercicio diario. También volvemos más altos por la expansión de la espina dorsal. Y hay problemas de visión. Todo es reversible cuando vuelvan a la tierra pero hay que minimizar los daños".

Sara García ha sido la primera mujer española en ser seleccionada por la agencia espacial para ir al espacio y consideran que hay relevo en las futuras generaciones. Asegura que ojalá su ejemplo y el de su compañero Pablo sean inspiración. "La figura del astronauta está influida por la ciencia ficción y las películas. En torno al mundo aeroespacial hay muchas opciones. Hasta chefs que pueden trabajar en la alimentación para maximizar, por ejemplo, la carga nutricional de alimentos para astronautas. En torno a este mundo a muchas profesiones y casi todas STEM".

"Nunca fue mi plan A convertirme en astronauta porque las probabilidades de serlo son realmente bajas. Hay un componente elevadísimo de suerte. De los 23.000 candidatos en el año 2022 nos seleccionaron a 17, cinco astronautas de carrera y 12 de reserva. Si volviésemos al proceso de selección los 17 seleccionados serían diferentes, aunque parecidos a nivel psicológico.

Yo animo a ser astronauta pero nunca debe ser tu opción de vida. Llevo 12 años dedicándome a la investigación. Si esto no salía yo seguiría muy feliz en mi profesión. Me metí por conocerme mejor a mi misma y ver qué me llevaba en todo esto".

Como bióloga molecular, asegura que "el cáncer es una lotería. La que más toca. Afecta a 1 de cada 2 hombres y a 1 de cada 3 mujeres. La investigación salva vidas. La cura contra el cáncer igual no es el enfoque más adecuado. Desde la prevención hasta el diagnóstico temprano se está investigando con un enforque multidisciplinar y ha hecho incrementar la supervivencia global llegue casi a un 60% y se espera que para 2030 las supervivencia esté en el 70% en todos los cánceres. Eso es gracias a la investigación. Estamos infinitamente mejor que hace 20 años y en 20 años estaremos mejor".

Acaba de escribir su primer libro titulado "Órbitas", en el que narra su experiencia de vida desde que era niña en León hasta que es elegida como astronauta para la Agencia Espacial Europea. "El primero de más que vendrán, porque me encanta escribir".